NOS QUEREMOS LIBRES

NOS QUEREMOS LIBRES

«No quiero cadenas en mi vida, sino sentimientos que me unan a ti. »

Dejé el vaso en la mesa con fuerza. La cerveza rebotó y casi se derrama, pero no
me importó. Respiré hondo, tratando de hacerme a la idea de que aquello era real.

—Es una locura —aseguré.

Él me miró fijamente y se revolvió el pelo con nerviosismo. Observé que su mano
se cerraba alrededor de su vaso de cerveza con ímpetu; temí que lo rompiera.

—Somos gilipollas. La hemos liado.
—Pero… ¿tú estás seguro de esto?
—No, ¿y tú?
—Tampoco. Y, sin embargo…

No supe cómo continuar; la mente no me funcionaba con claridad. Estaba aterrada
hasta el punto de no saber cómo seguir. Yo, que nunca me quedaba sin palabras; yo, que
hablaba siempre de más; yo, que estaba tan confundida que no sabía qué decir. Sospeché
que la cerveza me había subido un poco, pero sabía que, aunque así fuera, no tendría nada
que ver con lo que estaba pasando. Aquello era inevitable. Abrí la boca para decirlo, pero
él se adelantó:

—Esto tenía que suceder tarde o temprano. Si tienes la mente abierta como
nosotros, si repeles los celos como nosotros, si tienes otro concepto de las relaciones…
No veo otra salida. Yo te quiero, estoy enamorado de ti, pero no deseo coartarte la libertad.
Sonreí levemente. Te deseo libre y feliz, pensé con orgullo.

—Me siento dividida. Una parte de mi mente me dice que esto es una locura, que
tú no puedes irte con nadie más, que debes estar solo conmigo, que para eso me quieres;
pero la otra… —Fruncí el ceño, pensativa, tratando de ordenar mis ideas—. La otra me
dice que nadie va a conseguir que deje de sentir lo que siento por ti, que porque haya
otros tú no vas a desaparecer de mi vida. Y que si lo haces es porque las cosas no
funcionan y lo deseas así: ambos somos libres de marcharnos cuando queramos.

—El deseo sexual no se puede controlar ni encarcelar. Yo no voy a poder darte
todo lo que deseas nunca, y ¿qué tiene de malo si buscas eso otras personas? Somos
jóvenes, necesitamos vivir. No es posible que estar juntos y ser libres sea incompatible.
Quizás dentro de unos años, si seguimos saliendo, me apetezca estar solo contigo, pero
ahora no veo mejor manera de destrozar la relación que atarme a ti.

Tenía la sensación de que mi mente iba a mil por hora y, sin embargo, todo lo que
era capaz de analizar se complementaba con aquello que él decía. En ese momento,
comprendí por qué, entre todos, lo había elegido a él y por qué, entre todos los temas de
conversación posibles, estábamos debatiendo esto.

—Siempre me he preguntado por qué la gente exige exclusividad en la pareja, por
qué por los cuernos se rompen relaciones. Si la exclusividad no existiera, si acostarte o
incluso querer a otra persona no se viera como algo malo, entonces no existirían las
separaciones malas ni el odiar a los ex, a los que, en teoría, hemos querido muchísimo.
Yo no soy tuya, tú no eres mío.

—Sabes que va a ser difícil, ¿no? Yo no soy celoso, pero sé que no voy a poder
evitar sentir celos si te acuestas con otro. Sabes que quiero librarme ellos, pero al
principio… —Me miró como disculpándose por sus palabras, por tanta sinceridad—.
Todos podemos estar muy seguros de nuestra pareja cuando la relación está cerrada, pero
cuando se abre… creo que va a ser mucho más difícil en la práctica que en la teoría.
Me incliné sobre la mesa y le cogí la mano. Le miré a los ojos e hice un intento de
sonrisa tranquilizadora, que salió temblorosa y poco reconfortante. Sin embargo, él me
devolvió la sonrisa y posó su otra mano encima de la mía.

—Yo me voy a tirar de los pelos cuando tengas algo con otra —afirmé, sincera—
pero prefiero eso a que te restringas a ti mismo por una regla estúpida. Es más, cuanto
antes haya otra, antes lo superaré.
—Habrá que tener cuidado y hablarlo todo. Sobre todo lo segundo, porque sino
no funcionará…
—Funcionará. Debe hacerlo. Te lo prometo.
—¿Entonces…?
—¡Declaro la relación oficialmente abierta!

Nos besamos. Y fue un beso tembloroso, suave, tímido. Tuve la sensación de
haber empezado de nuevo la relación. Fue como si el año que llevábamos juntos solo
hubiera sido el principio de algo mucho más grande. Supe en ese momento que nos faltaba
mucho por recorrer y muchos problemas por solventar. Qué días, semanas y meses más
duros me esperaban. Sonreí, porque por primera vez me sentí libre. Con miedo, sí; pero
independiente. Y enamorada.

«Yo no soy tuya y tú no eres mío. Tú eres tuyo y yo soy mía. El amor crea un
nosotros. Es un nosotros extraño, formado por dos pronombres independientes, que
deciden unirse, pero jamás atarse. Nos queremos libres.»

-Shiale

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Amor Libre Spain
Somos una cuenta cuyo objetivo es luchar contra el amor heteropatriarcal monógamo impuesto como el único y verdadero amor.

1 Comment on "NOS QUEREMOS LIBRES"

  1. Es simplemente una experiencia aterradora. . . Sumamente difícil… Pero tan liberadora que vale la pena para deconstruir nuestra programación y construir nuestras propias creencias… Gracias por ayudarme a asimilar muchísimls conceptos y sensaciones !!! AmorLibre

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