Consejos para llevar una relación sana

Hace un tiempo escribimos una entrada sobre toxicidad en las relaciones donde prometíamos otra con consejos sobre cómo llevar relaciones sanas. Yo personalmente no creo que vayamos a dar unos consejos que no hayáis leído ya en otros sitios, pero teniendo en cuenta que nos llamamos Amor Libre Spain y que abogamos por relaciones libres y sanas, supongo que esta entrada no podía faltar.

– Comunicación.

La comunicación es esa palabra que usamos tan a menudo pero que a veces se nos olvida qué significa y sin embargo, es esencial en nuestro día a día para poder interactuar de forma coherente con las personas a las que apreciamos. Sin embargo, comunicarse no es solamente expresarnos, comunicarse no es solamente decir “No me gusta eso”, es saber cómo decirlo, es tratar los temas delicados con paciencia y suavidad, es escuchar a la otra persona, no solamente querer que nos escuchen… A veces confundimos comunicación con algo así como soltar toda la mierda de golpe que llevamos guardando meses y luego dar un portazo metafórico, porque no vamos a escuchar lo que la otra persona tiene que decir, y no podría estar más lejos de la definición.

Comunicarse es intentar expresarse con asertividad, dejando claro lo que sentimos y pensamos y teniendo claro que el objetivo es que nos entiendan, no ganar una discusión. Cuando le digo a mi pareja que me duele cuando hace algo, el objetivo no debería ser que de forma inmediata me diga que tengo razón y punto; el objetivo debería ser que realmente comprenda por qué me siento así, comprenda sus fallos, sus aciertos… y qué solución podemos encontrar. O quizás que lleguemos a la conclusión de que soy yo la persona que debe trabajar el que le moleste tal cosa y cómo conseguir, poco a poco, que deje de molestar. Pero no podremos llegar a nada si solamente estamos centrados en nuestro punto de vista mientras pensamos que la otra persona lo ha hecho todo para fastidiarnos.

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– Control.

Si yo digo que no está bien controlar a tu pareja, todo el mundo aplaude y automáticamente me da la razón. Sin embargo, si siguiéramos teniendo una conversación sobre ese tema, acabarían saliendo varias situaciones donde mágicamente empieza a ver coherente poner límites y restricciones. “Hombre, obviamente si se pone a hablar con su ex, tendré derecho a molestarme y decirle que deje de hablarle ¿No?”, “A ver, si se quiere quedar a dormir en casa de tal amistad, digo yo que es normal que le diga que no, ¿No?”, “A ver, una cosa es revisarle los whatsapp diariamente, que está mal, y otra es que de vez en cuando para calmar las dudas se lo cotillees un poco, no es para tanto”.

Sí, si es para tanto. Todo es para tanto. Tu pareja no es tuya, no es de tu propiedad, no te debe nada y mucho menos sumisión. Sois dos personas que os habéis encontrado y que ha dado la casualidad que os entendéis, os apoyáis, os queréis, encajáis… simplemente. No puedes sacarte de la manga teorías que justifican controlar sus relaciones interpersonales, invadir su privacidad leyéndole mensajes, decirle qué debe o qué no debe hacer cuando no está contigo, ya sea quedar con tal persona o quedarse a dormir en casa de tal, irse de fiesta, salir con esa persona que te pone tan celosa… ¿Por qué? Porque es su vida y como tal tiene derecho a gestionarla como quiera. Que sea tu pareja solamente significa que tenéis unos sentimientos recíprocos, que os gusta veros, pasar tiempo juntes, apoyaros, cuidados… no que tenga una serie de reglas y normas que cumplir solamente para tu satisfacción. El control nunca está justificado y solamente traerá toxicidad a una relación. Tu pareja es libre de quedar con quien quiera, hablar con quien quiera, ir a donde quiera, irse de fiesta el día que quiera y como quiera… y si por alguna razón crees que alguna de esas acciones son faltas de respeto o que tienes justificación para restringirlas y limitarlas, te invitamos a que reflexiones y te pares a pensar antes de seguir con esas actitudes.

En cuanto al control hay algo muy importante que comentar. Se puede controlar sin hacerlo de forma directa. Es decir, controlar y limitar a tu pareja no es algo que ocurra solamente cuando dices de forma explícita “No salgas con X”. El chantaje emocional es una forma clásica de control, como Pamela Palenciano representa magníficamente en su monólogo “No sólo duelen los golpes”. Por ejemplo, A no le dice explícitamente a B que tiene prohibido salir de fiesta, pero curiosamente cada vez que B sale de fiesta, A responde de forma apática, malhumorada, mantiene la cara larga durante toda una semana o hace continuamente pequeños comentarios tipo “Seguro que te lo pasaste genial sin mí ¿Eh?” o “No, si tú sal si quieres, pero me demuestras muchas cosas dejándome de lado por irte con tus amistades”. Este ejemplo es sencillo y ocurre día sí y día también. En esta situación, es perfectamente posible que B un día opte por dejar de salir de fiesta, porque quiere a su pareja y no quiere tener que discutir ni estar de malhumor con la persona a la que quiere.

¿Quiere eso decir que no tenemos derecho a expresar que algo no nos gusta? No, esa no es la idea, la idea es que ese algo que no te gusta no puede ser algo que simplemente responde a tus inseguridades y a tus ansias de abuso de poder, no puede ser algo basado en mero control y desde luego, no debe ser algo que repitas cada vez que tu pareja intente alejarse de ti teniendo espacio propio. No es lo mismo ni puede serlo en ninguna dimensión, quejarte de que tu pareja es poco atenta cuando le cuentas un problema, que quejarte de que se va de fiesta sin ti.

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Hay que comentar que una gran mayoría de las situaciones de control se dan por celos. De hecho, muchas personas piensan que el control y la represión forma parte de una relación normal sana. Es decir, muchas personas aplican una lógica tipo “A mí no me importa dejar de hacer X cosa por mi pareja, si a cambio a esa persona no le importa dejar de hacer Y cosa por mí”. ¿De verdad esta es la solución? Una relación no va tanto sobre reprimirnos y sacrificarnos mutuamente, sino sobre aprender a querernos de forma libre y sin limitaciones. ¿Qué tiene más sentido, dejar de hacer algo porque a A le causa celos o que A aprenda a gestionar sus celos mientras yo le ayudo? ¿Qué tiene más sentido? ¿Estar eternamente prohibiéndonos cosas mutuamente para calmar esos celos o aprender juntes a llevarlos bien?

En resumen. Ni controles ni te dejes controlar, porque eso no forma parte del amor. Nadie que te quiera de verdad usará su amor como excusa para controlarte. Quien te quiere controlar siempre encuentra una excusa: “Es que es tu ex, no le hables”, “Es que os lleváis muy bien, me pone celose”, “Es que parece que le gustas ¿Por qué le sigues hablando?”

– Individualidad y dependencia.

Aquí queremos centrarnos, no tanto en la idea de alguien que ya sabe y es consciente de que siente dependencia emocional, sino en la importancia de mantener la individualidad.

Como ya sabéis, somos personas completas. Nuestra pareja no es nuestra media naranja. Nuestra pareja no es una parte que nos faltaba porque somos puzzles incompletos. Nuestra pareja es una persona que me tiene un aprecio especial, que me quiere, se preocupa por mí y a la que le encanta pasar tiempo conmigo, igual que yo con ella. Hasta aquí, todo bien.

El problema viene cuando, sin darnos cuenta, nos limitamos y entregamos casi únicamente a nuestra pareja. Personas que dejan de salir con sus amistades, parejas que están juntas las 24 horas prácticamente, que dejan de salir con otras personas, que pierden el contacto con gente que conocían de toda la vida… Hay que tener mucho cuidado con esta actitud. Nuestra pareja no puede ser el único pilar de nuestra vida, no puede ser la única persona con la cual disfrutamos tiempo de ocio, ni la única a la que vemos además de a nuestra familia y a nuestros compas de trabajo/clase. Esto, si bien al principio puede no parecer nada malo, a la larga os aseguramos que no trae nada más que consecuencias. Básica y principalmente porque puede que llegue ese día en el cual la relación se termine o, esperemos que no, se convierta en una relación tóxica, alguna de las partes haya adoptado el paper de abusadora o agresora… ¿Cómo va a ser fácil abandonar esa relación si era lo único que teníamos en cuanto a vida social? ¿Cómo va a ser fácil separarnos de la persona que nos agrede si sentimos que socialmente nos hemos aislado? ¿Cómo puede ser fácil salir de ese pozo? Esto que estamos contando no es un cuento inventado, esto es el pan de cada día, personas que quieren dejar una relación o que recientemente lo han dejado y que no se ven capaces de seguir adelante porque lo dejaron todo por esa persona y se alejaron de todas las que conocían.

Pero, si la teoría del posible futuro oscuro y salvación no te convence, no hace falta irse tan lejos. Simplemente es importante mantener la individualidad porque es que somos personas individuales. Como tal, estaré contigo el tiempo que me apetezca, pero luego tendré tiempo para estar a solas y para ver a mis amistades. No tienes por qué estar en todos mis eventos sociales. No tienes por qué aparecer en cada aspecto de mi vida. Yo soy yo y tú eres tú, nos juntamos y disfrutamos, pero eso no significa que no vaya a seguir siendo una persona libre con relaciones sociales fuera de la nuestra. Hay que aprender a tener esto en mente, a no dejarnos cegar por el enamoramiento del momento y cuidar siempre nuestras amistades y las personas que nos quieren. Tenemos que conseguir, poco a poco, que la frase “Hace tiempo que no vemos a B porque es que desde que tiene pareja no sale con nadie” deje de ser algo común o considerado normal.

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– Expectativas y exigencias.

Es fácil encontrar contradicciones entre lo que esperamos de nuestra pareja (o creemos que debería darnos) y lo que realmente nos aporta. Nuestras ideas van a chocar porque somos personas diferentes. Para no pretender que nuestra pareja haga absolutamente todo lo que nos gustaría que hiciera (lo cual es utópico y probablemente termine siendo tóxico) solamente quería poner algunos ejemplos:
– Nunca forzar a tu pareja a cambiar sus hábitos por tus celos. No tiene sentido cambiar a la persona de la que te enamoraste para que se amolde a tus expectativas.
– Practicar la empatía, intentar ponerse en el lugar de tu pareja y comprender lo qué te está diciendo antes de ponerse a la defensiva.
– Apoyo mutuo, cuidados y atención son clave en cualquier relación. Preguntar de vez en cuando cómo se siente la otra persona, si se siente cómoda, si cree que algo va mal, si considera que podrían mejorar en algo… es muy sano y no hará más que afianzar la relación.
– Comprender que nuestra pareja no es nuestre psicólogue 24/7 (y por favor recalcar que la clave está aquí, en pretender que esté SIEMPRE para nosotres) y que a veces no estará para nosotres. Claro que podemos buscar apoyo emocional en esa persona, es un pilar más y debe ayudarnos y cuidarnos, pero no podemos hacer sentir mal a esa persona si no está continuamente y permanentemente para nosotres. Tu pareja tiene amigues, estudios, trabajo, hobbies… no puedes exigirle que deje todo CADA VEZ que estás triste y encima echárselo en cara porque es muy fácil entrar en un ciclo de dependencia emocional. A veces necesitas acudir a otras personas y no poner todo ese peso sobre los hombros de tu pareja.
– Mantener siempre el respeto. Insultar, degradar y similares aportan de todo menos salud a una relación.
– Preguntar y mantener una comunicación constante con las cosas que afectan a ambos, como es el sexo, por poner un ejemplo.

 

AW

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Amor Libre Spain
Somos una cuenta cuyo objetivo es luchar contra el amor heteropatriarcal monógamo impuesto como el único y verdadero amor.

1 Comment on "Consejos para llevar una relación sana"

  1. Desde aquí muestro mi apoyo a vuestra web, es cada día más necesario que las personas comprendan el error que conlleva la familia y el noviazgo tradicional que ahoga y consume. Debemos despertar y crecer…
    Gracias

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