Lo que la gente se pregunta del poliamor.

Escrito por @Zittissima

Hace unos cinco años me cambió la vida por completo.

Jamás había oído hablar del poliamor ni del amor libre como concepto cuando H. y yo estuvimos hablando de lo que sentíamos el uno por el otro. Nos habíamos conocido un tiempo antes, en un círculo de parejas swinger y el sexo había sido fantástico con él, no lo niego, pero había algo más fuerte, mucho más intenso que todo eso. Me preguntó de qué tenía miedo. ¿Y de qué no? Él ya había hablado con su mujer sobre este tema, y ella había dado su consentimiento. Aun así, me costaba aceptar que todo aquello fuera real, y por eso comencé una relación no convencional como la nuestra un poco a trompicones. Lo sentía, pero no terminaba de verlo claro. Unas pocas semanas más tarde, me mudé con ellos, y ahí comenzó nuestra aventura.

Las impresiones y reacciones de la gente han sido diversas, desde el que nos miraba con cierta simpatía hasta los que rechazaban por completo la idea de una relación como la nuestra. La curiosidad ha suscitado muchísimas preguntas, pero la mayoría de ellas giraba en torno a tres aspectos clave: los celos, la forma de organizarse en casa y el sexo. Tenemos suerte. Todas ellas son preguntas de fácil respuesta.

Es innegable que ha habido, hay, y habrá celos en una relación poliamorosa como la nuestra. Si hablamos desde una perspectiva mucho más personal, al principio yo creía que lo de los celos era algo que ya estaba meridianamente trabajado por ser liberales y haber aceptado al tener ya una historia en el mundo swinger en la que no precisamente se comulga con la idea de la exclusividad sexual. Pero no. A veces han sido idioteces y otras, situaciones mal gestionadas. En ocasiones han sido puntuales y otras veces los celos se han ido haciendo una bola inmensa que nos ha estallado a los tres. No soy en absoluto partícipe de la idea de que porque los celos sean normales, deban dejarse fluir libremente. Hay que aprender a gestionarlos, y a veces, ni siquiera cinco años son suficiente. Lo que sí sé es que se comienza trabajando con una serie de acuerdos que ayudan a sentir ambas relaciones de H. (por un lado conmigo, y por otro, con su mujer) más igualadas, aunque son totalmente distintas y han evolucionado de forma diferente a lo largo de estos años.

No, el sexo no es diferente al que pueda tener una pareja tradicional. A veces hemos compartido cama los tres, pero ha sido siempre una situación excepcional, algo poco frecuente. El sexo puede ser la clave, el epicentro de una relación, pero eso depende más de las personas y de su situación específica que de la importancia que se le quiera atribuir de manera general a las relaciones poliamorosas. Hay parejas para las que el sexo en absoluto es importante, y viven y se aman igual de bien. Otro tema es el de la intimidad sexual, aspecto importante a tener en cuenta. Por tener una relación poliamorosa no quiere decir que se pierda la intimidad en el sexo. Hay relaciones cuyos miembros se sienten cómodxs sin intimidad pero no es nuestro caso, en definitiva. En absoluto es necesario compartir esa intimidad a toda costa, ni sentirse bien con todo lo que caiga, por muy legítimo que sea. El hecho de no querer oír a H. cuando está con su mujer en la cama no implica que sea una persona celosa, o egoísta, o que no merezca o esté preparada para vivir una relación así. Simplemente, hay veces en las que cuesta un poco más profundizar en las reacciones que provocan ciertas cosas, y plantearse poner unos límites que al cabo del tiempo, cuando se gana la confianza y seguridad necesarias, suelen comenzar a ser un poco más prescindibles.

Muchos nos han preguntado por nuestra convivencia y la dificultad que se le presupone en un primer momento. Es innegable que convivir no está exento de problemas, pero no por el hecho de ser tres debe necesariamente ser mucho más complicada. Creo sinceramente que es más sencillo de lo que se piensa. La intimidad, por ejemplo, se reduce bastante, pero esto pasa en muchas familias con hijos pequeños también, así que no es un detalle exclusivo de las relaciones poly. La convivencia entre dos mujeres que comparten una pareja tampoco convierte nuestra vida en una batalla constante. Se parece bastante a convivir con un familiar cercano. Cuando tengo que explicar el vínculo que para mí supone R., explico que es como si viviera con una hermana. A veces nos llevamos bien, y a veces discutimos, pero en el fondo yo sé que ella está ahí y se preocupa por mí, y a la inversa.

En definitiva, las preguntas siempre son muchas y la curiosidad que la gente siente con respecto a este tema cada día es mayor. Incluso yo misma no dejo de preguntarme las cosas una y otra vez. Pero pienso que, a fin de cuentas, no deja de ser positivo que todos, de vez en cuando, nos preguntemos si todo lo que hemos  aprendido es la única posibilidad o si hay otras alternativas viables.

About the Author

Amor Libre Spain
Somos una cuenta cuyo objetivo es luchar contra el amor heteropatriarcal monógamo impuesto como el único y verdadero amor.

2 Comments on "Lo que la gente se pregunta del poliamor."

  1. Las personas no deberían caer en el error habitual de pensar que están, engañando a su pareja cuando se divierten con otras personas.

  2. Es una historia interesante, aunque no deja de parecerme extraña la idea de ir a vivir a casa de una pareja ya formada, donde estés dispuesta a compartir a ese hombre con alguien más. Pero esa es sólo mi opinión, aunque tengo ciertas experiencias que me han hecho más cautelosa con mis deseos y acciones. Algo muy posible es que el poliamor no funcione para todo el mundo. Yo lo intenté una vez con mi pareja de 6 años y todo se desbalanceó y lastimó. Desgraciadamente tuvimos que terminar la relación y lo peor fue que ambos terminamos heridos. Y la verdad es que las parejas que conozco que intentan abrirse a otras formas de relaciones sexoafectivas, han fracasado de una u otra manera. Una relación entre dos puede ser complicada, pero cuando ya hay una tercera persona (o más), la cosa se vuelve más difícil, pues ya son tres historias, temperamentos, opiniones, costumbres, mañas.

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*